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Violencia silenciosa: La frecuencia de agresiones psicológicas dentro de consulta con mujeres Tijuanenses.

Por: Elia Paulina González Castro, Alma Belen Minguela Vilches, José Luis Yañez Flores.

Nota del Autor

El presente artículo fue elaborado por los integrantes de Mind it! Tijuana, Baja California, México. 

Se agradecen las colaboraciones del equipo de psicoterapia, coordinación e investigación dentro de Mind It!, pues debido a su dedicación y trabajo es posible difundir respecto a la importancia e impacto que posee la violencia psicológica en la población de mujeres tijuanenses.

Resumen.

La violencia de género es una problemática de gran escala que se distingue por aquellas agresiones direccionadas al género femenino, las cuales implican daños significativos para su integridad y salud. Debido a la alta frecuencia de los casos de violencia a la mujer, mucho se habla sobre los perjuicios corpóreos o abuso del tipo sexual. No obstante, ha de recordarse que la violencia no se limita a los daños físicos, pues este fenómeno va más allá y un claro ejemplo de ello es la violencia psicológica. La presente investigación tiene como principal objetivo identificar la cantidad de casos de violencia psicológica dentro de la consulta psicoterapéutica con mujeres residentes de  la ciudad de Tijuana, identificando dentro de los últimos cuatro meses a las principales figuras que cometen dichos actos. De igual manera, se busca evidenciar las secuelas derivadas de esta violencia silenciosa con el fin de resaltar el impacto de los ataques no físicos y la necesidad de atención para con este tipo de atentados. 

Keywords: salud, género, violencia, psicológica, emocional.

Introducción.

La violencia de género, también conocida como violencia contra la mujer, es una problemática social de alto índice a nivel mundial. Por ello, el estado de Baja California y la población tijuanense no son la excepción si de agresión contra las habitantes femeninas se trata. Según informa Hernández (2021) únicamente en el tiempo transcurrido entre el primer y el segundo trimestre del año 2020, el Instituto Municipal de la Mujer de Tijuana (IMMUJER) manifestó un aumento mayor al 50%  en casos de violencia en sus numerosos tipos, siendo los mayores índices aquellos de carácter físico, (con maltratos directos al cuerpo), emocional-psicológico, (mediante insultos, amenazas o gritos) y económico (limitando la libertad de.  

Por definición, la violencia de género es aquella acción de maltrato que se dirige hacia las mujeres, muchas veces debido a cuestiones de orden social como lo son la desigualdad en cuanto a diversas oportunidades, los estereotipos y los roles de género que ha construido el contexto. Autores como Navarro, Narro y Hernández (2014) mencionan el fuerte peso del factor sociocultural en el ya enunciado conflicto, pues es debido a esos caracteres que muchos actos violentos se mantienen latentes y han llegado a un estado de normalización que resulta altamente perjudicial. Ante los ojos de la comunidad, muchas formas de violencia no son vistas ni atendidas como tal. Agresiones como los gritos o insultos pasan a ser normalizados, dejando de lado la impactante gravedad que pueden representar para la salud y la autoestima de quien los recibe.

Por ende, no se abordan con la debida seriedad en el momento en que la mujer víctima exterioriza su situación; pues en medio de la cotidianidad y el acervo cultural, no parece ser alarmante que un marido le alce la voz a su esposa, que un novio dedique insultos a su pareja, dirigiéndole frases de humillación, amenaza o desprecio. La Fiscalía General de la República (2017) menciona que estos actos, si bien no son un generador de impactos visibles como un golpe o un empujón, poseen un gran alcance a nivel intrapsíquico, disminuyendo e incluso llegando al punto de erradicar por completo los recursos de la mujer, quien al verse constantemente disminuida, desvalorada e insultada puede comprometer en grandes medidas su estabilidad psicología, llegando a experimentar graves secuelas en la salud mental-emocional.

Actos como los ataques verbales suelen pasar desapercibidos, ser despojados de atención e importancia debido a que las palabras, en cuestión de visibilidad física, no trascienden en daño significativo, ignorando así las implicaciones de la violencia psicológica-emocional.  De acuerdo con el Consejo Nacional de Población (2012), la violencia psicológica o emocional va a encontrarse en aquellos malos tratos que implican gritos, amenazas, prohibiciones, humillaciones, manipulación y coacción por parte del agresor hacia la mujer víctima. El agresor es quien dirige los actos de violencia y puede identificarse como el novio, padre, hermano, compañero o incluso tío, sea cual sea el vínculo que se tenga con quien ejecuta los actos dañinos, se sigue hablando de una situación de violencia.  

Métodos.

Participantes.

Para elaborar la presente investigación se ha contado con la presencia y participación activa de mujeres de los 18 a los 80 años de edad, habitantes en la ciudad de Tijuana, Baja California que fueran asistentes dispuestas de un proceso psicoterapéutico en modalidad breve con perspectiva de género. A las susodichas se les informó sobre los lineamientos del mencionado proceso con la finalidad de obtener su consentimiento y otorgarles la seguridad de  confidencialidad y  anonimato para cada uno de 

Objetivos.

  • Identificar la cantidad de mujeres que, dentro de consulta psicológica, manifiestan haber sufrido algún tipo de violencia.
  • Distinguir por parte de quien ocurren los actos violentos que se dirigen a la población femenina.
  • Evidenciar las consecuencias de la violencia silenciosa en la vida de las mujeres los casos que fuesen compartidos dentro del consultorio. 

Materiales.

Con el objetivo de registrar los datos de una forma cuantitativa fueron aplicados los cuestionarios PHQ1 y PHQ6, esto durante la primera y la sexta sesión respectivamente.  Comenzando por el PHQ1, esta es una herramienta que se integra por diversos apartados, los cuales facilitan la recopilación de información tanto personal como demográfica: desde la edad, fecha y sitio de nacimiento, lugar de residencia, ocupación y algún número de contacto. De igual forma, el PHQ1 simplifica la exploración en relación a los tipos de violencia existentes para saber si la paciente ha sido víctima de alguno de ellos y por parte de quien; abordando violencia física, la verbal, violencia sexual, económica y psicológica, siendo esta última el foco atencional del trabajo investigativo. 

Asimismo, el cuestionario PHQ1 es de gran utilidad para conocer el grado de funcionalidad general de cada una de las participantes respecto a su situación actual. Tomando como base las dos semanas previas a la sesión número uno, se explora respecto a qué tan seguido se manifestaron problemas como: poco interés al realizar sus actividades habituales, sentirse decaída, contar con anomalías del sueño, exceso de cansancio, desvaríos en el apetito, dificultad para concentrarse y/o deseos de perder la vida. En términos simples, este apartado funge como una herramienta de carácter evaluativo en que otorga la posibilidad de medir el negativo impacto existente manifestado por la paciente a causa de sus vivencias, siendo el objetivo de los mencionados reactivos evidenciar el grado de afectación derivado de un estilo de agresión que no genera impactos al cuerpo. 

Por su parte, el PHQ6 se utiliza como una herramienta evaluativa y comparativa que al ser aplicada, brinda la posibilidad de medir el progreso que hay entre la sesión número uno y la sesión número seis. De esta manera, es posible obtener información estadística respecto a la existencia o ausencia de progreso referido por las pacientes dentro de las consultas que se brindan, las cuales complementan la investigación dando el enfoque cualitativo de una intervención dentro del consultorio.

Por último y como material de soporte se emplea un “Directorio de instituciones”. Dicho elemento consiste en un documento que contiene información respecto a sitios, albergues y dependencias que proporcionen apoyo a mujeres tijuanenses en situaciones de riesgo y vulnerabilidad. Este directorio se compone con datos como el número telefónico, la descripción respecto a los tipos de asistencia que se brindan, los diferentes horarios de atención y también ubicación exacta; cabe aclarar que esta herramienta es un material opcional al cual se recurre únicamente en casos específicos que demanden una intervención urgente más allá de las posibilidades dentro del consultorio.

Procedimiento.

Se inicia desde el primer contacto que se tiene con la paciente de manera directa. Al momento de presentarse a su consulta número uno y posterior a la presentación entre paciente y terapeuta, se prosigue con la explicación y abordaje de una carta de entendimiento. A través de la lectura de la misma se busca enunciar las características del servicio psicoterapéutico; explicando que el proceso de asistencia psicológica es de carácter breve (distinguiéndose por una duración de seis encuentros) y que él o la terapeuta se compromete a mantener confidencialidad con la identidad cada una de las participantes, procurando en todo momento una calidad de servicio empático y humanitario en el que no se juzgue la historia de la mujer. 

Sumado a ello y en relación a las pacientes, se solicita su compromiso en cuanto a la asistencia a cada una de las sesiones, englobando aspectos como la puntualidad y regularidad, respetando además la ya mencionada modalidad de las sesiones en cuanto a número y duración, todo con el objetivo de mantener formalidad y entendimiento entre ambas partes involucradas. 

Una vez solucionadas las dudas sobre la carta de entendimiento, se procede con la aplicación del PHQ1 y el apartado de funcionalidad como primera evaluación. Cuando se concluye con este primer formulario, el o la psicóloga da continuidad al proceso con una entrevista motivacional. En este intercambio de palabras se habla con la paciente para indagar en relación a sus expectativas sobre el proceso de psicoterapia con el fin de comenzar a fijar objetivos entre ambas partes y encaminar las sesiones futuras.

Análisis estadísticos. 

La información presentada a continuación ha sido recopilada desde marzo del 2020 hasta el mes de julio de 2021. Los datos que a continuación serán presentados se obtuvieron mediante el uso de los ya mencionados cuestionarios: PHQ1 y su apartado de funcionalidad, los cuales se caracterizan por ser materiales estructurados a base de preguntas con opción de respuesta y que, gracias a su forma de organización en cuanto a contenido, proporcionan la oportunidad de no solamente explorar respecto a los tipos de violencia que han vivido las mujeres que asisten a consulta; pues de igual forma, se vuelve viable identificar a las principales figuras perpetradoras de los maltratos dentro de los últimos cuatro meses y registrar de manera cuantitativa el grado de afectación que experimenta la paciente. 

Asimismo, dichos formularios simplifican el proceso de recopilación de datos contables respecto al número exacto de pacientes, de esta forma fue posible identificar a la población muestra considerada para la presente investigación, siendo la variable nominal la cantidad de féminas que acuden a psicoterapia; un total de 217 mujeres de entre los 18 y 80 años de edad, obteniendo los 28 años como promedio final de la muestra. Posteriormente, se ilustran las tablas a fin de sintetizar las cantidades recaudadas a través de los formularios empleados. 

Tabla 1: Total de pacientes mujeres que han asistido en busca de un acompañamiento terapéutico 

Mujeres 216

 

Tabla 2: Cantidad total de mujeres que han sido víctimas de algún tipo de violencia durante el último año.

Tipo de 

violencia.

Física   Verbal Sexual   Económica Emocional o psicológica
Cantidad de mujeres 

que la experimentaron.

46 125 46 17 130

Porcentaje representativo.

21.3% 58.4% 21.3% 8.5% 61.9%

 

Tabla 3. En los últimos cuatro meses ¿Por parte de quién has recibido este tipo de agresiones? Se registran las tres respuestas de mayor frecuencia.

Parentesco / relación 

Madre Padre Ex- novio, ex- esposo, ex-pareja del género masculino.
Porcentaje representativo 38% 28%

28%

 

Tabla 4. Apartado de funcionalidad: Respecto a la gravedad derivada de vivenciar actos de violencia, ¿cómo defines tu experiencia?

Enunciado

Para nada difícil Un poco difícil Muy difícil Extremadamente 

difícil

Cantidad de mujeres que lo seleccionaron

44

108

57

12

Porcentaje representativo 20.5% 52.2% 26.5%

2.8%

 

Resultados.

La aplicación del llamado PHQ1 en el apartado de “edad” ha permitido determinar que, dentro de una población del 100% representada por las mujeres tijuanenses, las edades de aquellas que acuden en busca de asistencia psicoterapéutica van desde los 18 hasta los 80 años de edad, obteniendo una media de 28 años de edad en las pacientes. De igual manera, puede observarse que gracias a la estructura de cuestionarios aplicados, se determina a la violencia emocional-psicológica como aquella  forma  de violencia con mayor nivel de frecuencia dentro de las mujeres de Tijuana; pues tomando ahora como totalidad del 100% a las 216 pacientes que acudieron en busca de ayuda profesional psicoterapéutica, puede mencionarse que más del 50% de ellas ha experimentado este tipo de agresiones, tal como puede apreciarse en las anteriores tablas del análisis. 

Asimismo, ha sido posible obtener datos informativos respecto a los y las perpetuadores de los ataques.  De acuerdo al PHQ1, los tres resultados de mayor porcentaje se encuentran íntimamente relacionados con la paciente, encontrándose dentro de su grupo familiar y su grupo de mayor cercanía sentimentalmente hablando (haciendo referencia a las ex parejas, ya sea de noviazgo o matrimonio).

Por último y en lo que respecta al apartado de funcionalidad, el cual se encarga de medir el desempeño y estado general de las mujeres en relación a sus actividades cotidianas a consecuencia de las vivencias de agresiones, se ha identificado que de la población de mujeres atendidas, el 52.2% afirma que es “un poco difícil” ejecutar sus actividades diarias y sentirse animosa durante el día, comprometiendo la salud mental y el estado emocional de las participantes. 

Discusión.

Para la presente investigación, el objetivo principalmente planteado se encamina a identificar la cantidad de mujeres que, al recurrir en busca de asistencia profesional terapéutica, enuncian haber vivenciado agresiones del tipo psicológico-emocional. El propósito fue definido con la finalidad de dar a conocer la frecuencia de manifestación que rodea a este tipo de violencia; la cual, debido a su ejecución mediante actos abstractos y discursos verbales, resulta difícil de identificar y termina en segundo plano atencional, careciendo de la debida importancia y los suficientes movimientos de intervención.

Dicho objetivo fue cumplido, pues gracias a la composición de los formularios detallados, resultó sencillo contabilizar el número de mujeres que la han experimentado, identificando a su vez un variado rango de edades, que va de los 18 hasta los 80 años de edad con un promedio de 28 años en las asistentes. De esta manera y como un llamativo dato adicional, se revela que la frecuencia en relación a la violencia psicológica emocional que sufren las mujeres no se limita a un sector poblacional exclusivo, manteniéndose  como un conflicto que puede presentarse en las distintas etapas de vida: jóvenes, adultas y mujeres mayores se encuentran expuestas a experimentar agresiones del tipo emocional independientemente de la edad que posean.

Prosiguiendo con el cumplimiento de los objetivos establecidos en un inicio, ha sido posible detectar que dentro del último cuatrimestre, se registra que las tres figuras principales que generan violencia emocional en la vida de las mujeres recibidas en consulta son: La madre, el padre y el ex novio / ex esposo / ex pareja del género masculino; tal como se ha mostrado en la tabla previamente ilustrada. Con los datos que han sido recabados se obtiene un dato implícito; aun cuando las mujeres abandonen el hogar de su familia nuclear, no están exentas de encontrarse con tratos muy similares en el mundo exterior. Las parejas sentimentales, en el caso de las personas heterosexuales, suelen mantener una interacción disfuncional que a menudo se encuentra contaminada por los estereotipos existentes en torno al género y los roles como constructos sociales, tal como se hacía mención en la parte introductoria del artículo.  

Para finalizar con la discusión de los propósitos que guiaron el presente trabajo, se trae a colación el tercer y último objetivo: evidenciar las secuelas derivadas de esta violencia silenciosa. Como se enunciaba en un inicio, la violencia del tipo psicológica o emocional suele ser normalizada o minimizada debido a que los daños que genera una palabra no siempre son evidentes (a diferencia de como ocurre con los malos tratos físicos). Se suele subestimar el daño que puede causar este tipo de violencia. 

Sin embargo, el apartado de funcionalidad fue el recurso diseñado y eficaz para obtener una respuesta a tan importante situación y gracias a dicho instrumento se expone que el 52.2% de las mujeres que ha sido víctima de este tipo de agresiones describe como “un poco difícil” el hecho de seguir con sus actividades diarias una vez que el ataque psicológico emocional aparece en sus vidas. El 2.8% de la población participante reconoce que es “extremadamente difícil” hacerle frente al día a día tras verse expuesta a este tipo de tratos por parte de un tercero. Las cifras obtenidas representa claros focos rojos para la integridad de las pacientes, pues si el maltrato psicológico se mantiene constante, la salud mental de las mujeres termina por verse involucrada.

Conclusiones.

 Resulta evidente que la frecuencia de violencia psicológica- emocional es una constante presente y actual en aquellas mujeres que acuden en busca de un proceso de psicoterapia. De acuerdo a los datos arrojados por los cuestionarios de apoyo, el 50% de la población femenil atendida en el último año refiere haber vivenciado mediante insultos, humillaciones y actos de manipulación, este estilo agresivo que, tal como ha sido visto en el registro de respuestas, genera sentimientos negativos en sus vidas y representa obstáculos significativos que impactan fuertemente en su autoconcepto, su estado anímico y en la manera para establecer relación con  los otros o con el entorno; tal como demostró el segmento de funcionalidad, donde las entrevistadas comentaron el grado de dificultad con el cual califican su vida expuesta a experiencias de maltrato. 

Así, entonces, la latencia que envuelve a la violencia psicológica emocional que adolece a las mujeres no puede negarse, es evidente y cuantificable que los daños derivados a ella son de alta severidad, llegando incluso a impactar en igual o mayor medida que aquellos ataques donde se implica el contacto físico y se agrede visiblemente al cuerpo de la víctima. Incuestionablemente, se reconoce a estos fenómenos como puntos que requieren mayor nivel  atencional, se necesita dejar a un lado la normalización y comenzar a concientizar respecto a la importancia de no emitir ni tolerar

Para muchas de las mujeres que han pasado por estos eventos de afección, resulta complicado ( o mejor dicho, un poco difícil) seguir adelante con su cotidianidad en los diferentes ámbitos; trabajo, escuela, amistades, los diversos pilares psicosociales son bloqueados y el rendimiento personal se estanca a causa del daño que generan los discursos de odio y los enunciados manipulativos que, mediante su contenido, impactan la mente, emoción y percepción de las mujeres involucradas.

Los datos concluidos exponen un problema a gran escala que, más allá de requerir el mencionado cuidado en el que tanto se ha enfatizado,  amerita un plan de acción que además de intervenir, logre prevenir con el fin de reducir las altas cantidades y los indicadores llamativos. Es por ello que el acto capacitar a las y los psicólogos en niveles preventivos e impartir la psicoeducación en escuela, comunidad y casa puede ser de gran ayuda en cuanto a  que la población principalmente vulnerable reciba las herramientas requeridas para detectar señales de alarma, anticipar los daños y actuar en pro de su bienestar antes de que ocurra una agresión. 

Referencias:

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