Cuando una necesidad básica se convierte en una preocupación cotidiana
Una protesta que refleja el hartazgo de la población
El 11 de octubre de 2026, miles de personas salieron a las calles de Guadalajara y su zona metropolitana para protestar por la mala calidad del agua que llega a sus hogares. De acuerdo con la cobertura de El País, habitantes de distintas colonias denunciaron que el agua presentaba coloraciones amarillentas, malos olores e incluso tonalidades oscuras.
La problemática no es nueva. Aunque lleva años afectando a la población, el deterioro reciente del servicio intensificó el descontento y llevó a la ciudadanía a exigir soluciones. La manifestación terminó con detenciones y personas heridas durante los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
El 15 de octubre, nuevas publicaciones del mismo medio informaron que el Gobierno de Jalisco investigaba a 17 policías por su actuación durante la protesta.
Más allá de las consecuencias sanitarias, políticas y sociales, este acontecimiento permite plantear una pregunta importante: ¿qué ocurre con nuestro bienestar emocional cuando dejamos de tener certeza sobre algo tan esencial como el agua que utilizamos para beber, cocinar, bañarnos o limpiar nuestro hogar?
La incertidumbre cotidiana también genera desgaste emocional
Solemos relacionar el estrés con situaciones como perder el empleo, atravesar una ruptura o enfrentar una enfermedad. Sin embargo, también puede surgir de circunstancias que se prolongan en el tiempo y dificultan la vida diaria.
Cuando el acceso al agua potable es irregular o su calidad genera desconfianza, las actividades más sencillas pueden convertirse en problemas que requieren atención constante.
¿Habrá agua mañana? ¿Será seguro utilizarla? ¿Habrá que comprar garrafones otra vez? ¿Cómo se cubrirán las necesidades de toda la familia?
Estas preguntas representan una carga adicional para personas que ya deben distribuir su tiempo, dinero y energía entre el trabajo, los cuidados y otras responsabilidades.
La incertidumbre puede mantener a las personas en un estado de alerta, aumentar la preocupación y dificultar la sensación de tranquilidad. No significa que todas desarrollarán un problema de salud mental, pero sí que las condiciones materiales de vida pueden influir directamente en su bienestar psicológico.
Una revisión sistemática publicada en la revista científica PLOS ONE, que analizó 25 estudios con más de 23,000 participantes de distintos países, encontró una asociación entre la inseguridad hídrica y síntomas relacionados con la ansiedad, la depresión y el malestar psicológico.
Esto ayuda a comprender que el acceso al agua no es únicamente un asunto de infraestructura: también forma parte de las condiciones que permiten vivir con seguridad y bienestar.
Cuando resolver lo básico consume nuestra energía mental
La falta de certeza sobre un servicio esencial puede generar una carga mental que pasa inadvertida para quienes no experimentan esa situación.
No se trata solamente de conseguir agua. También implica organizar horarios, almacenar recipientes, calcular gastos adicionales, modificar hábitos de higiene y encontrar alternativas para preparar alimentos o atender a otras personas.
Cuando estas tareas se acumulan, queda menos tiempo y energía para descansar, convivir o atender las propias necesidades.
Además, la preocupación no se distribuye de manera equitativa. Los hogares con menos recursos económicos pueden tener mayores dificultades para comprar agua embotellada, instalar sistemas de filtración o pagar soluciones temporales. Así, una misma crisis puede representar consecuencias muy distintas dependiendo de las condiciones de cada familia.
En este contexto, hablar de bienestar emocional sin considerar las condiciones sociales sería incompleto. No todas las personas tienen las mismas posibilidades de afrontar una situación adversa y no siempre es posible resolver individualmente un problema que requiere respuestas colectivas.
Del malestar individual al hartazgo colectivo
Las protestas también permiten observar otra dimensión de la experiencia emocional: la frustración que aparece cuando una necesidad persiste y las personas sienten que sus demandas no reciben respuesta.
Cuando las dificultades se prolongan, el malestar puede transformarse en desconfianza, enojo y sensación de impotencia. Si, además, la población percibe que sus preocupaciones no son escuchadas, puede aumentar la distancia entre la ciudadanía y las instituciones responsables de atender el problema.
Sin embargo, es importante no interpretar toda expresión de enojo como una reacción desproporcionada o un problema individual de regulación emocional.
El enojo puede ser una respuesta comprensible ante una situación percibida como injusta. También puede impulsar la organización comunitaria, la exigencia de derechos y la búsqueda de cambios.
Desde una perspectiva psicológica, la pregunta no debería limitarse a cómo puede la población controlar sus emociones, sino también a qué condiciones están produciendo ese malestar y qué respuestas institucionales podrían reducirlo.
¿Qué podemos hacer para cuidar nuestro bienestar emocional ante la incertidumbre?
Las herramientas psicológicas no sustituyen el acceso al agua potable ni resuelven las fallas de los servicios públicos. No obstante, pueden ayudar a afrontar parte del desgaste emocional mientras se buscan soluciones concretas.
- Reconocer lo que sentimos sin minimizarlo.
La preocupación, el enojo y el cansancio pueden ser respuestas comprensibles ante una situación prolongada. Identificar estas emociones permite reconocer nuestras necesidades sin juzgarnos por sentirlas.
- Distinguir lo que podemos controlar de lo que requiere una respuesta colectiva.
Organizar el almacenamiento seguro del agua, consultar información oficial y coordinarse con otras personas puede ayudar a reducir parte de la incertidumbre. Al mismo tiempo, no debemos asumir que resolver una crisis de infraestructura es responsabilidad individual de cada hogar.
Compartir las responsabilidades.
Cuando hay varias personas en casa, distribuir las tareas relacionadas con conseguir, almacenar y administrar el agua puede reducir la sobrecarga de una sola persona. La organización comunitaria también puede facilitar el intercambio de información y recursos.
Cuidar los espacios de descanso y conexión social.
En momentos de preocupación es fácil permanecer pendiente de las noticias durante horas. Consultar fuentes confiables en momentos definidos, descansar y mantener contacto con personas de confianza puede ayudar a evitar que la crisis absorba toda nuestra atención.
Buscar apoyo cuando el malestar persiste.
Si la preocupación empieza a afectar de manera importante el sueño, la concentración, las relaciones o las actividades cotidianas, buscar apoyo psicológico puede ser útil. Esto no significa que la persona sea responsable de su malestar ni que la terapia sustituya las soluciones materiales que necesita.
El bienestar emocional también depende de nuestras condiciones de vida
La crisis del agua en Guadalajara nos recuerda que la salud mental no se construye únicamente a partir de hábitos individuales, pensamientos positivos o estrategias para manejar el estrés.
También depende de las condiciones en las que vivimos, de la seguridad con la que podemos satisfacer nuestras necesidades básicas y de la posibilidad de confiar en nuestro entorno.
No podemos pedirle a una persona que encuentre tranquilidad mientras enfrenta una preocupación constante sin reconocer primero las circunstancias que la mantienen en alerta.
Cuidar la salud mental también implica mirar más allá de lo individual: reconocer las desigualdades, escuchar las experiencias de las comunidades y comprender que el acceso a recursos esenciales forma parte de una vida digna.
Porque tener agua limpia no debería ser motivo de protesta, y vivir con tranquilidad no debería depender de la capacidad económica de cada familia para resolver por su cuenta aquello que necesita toda una comunidad.
Referencias
- Ferri, P. y San Juan Flores, P. (2026, 11 de octubre). Miles de vecinos se manifiestan contra el agua sucia en Guadalajara. El País. https://elpais.com/mexico/2026-10-11/miles-de-vecinos-se-manifiestan-contra-el-agua-sucia-en-guadalajara.html
- El País. (2026, 15 de octubre). El Gobierno de Jalisco investiga a 17 policías por el uso de la fuerza durante la marcha por el agua. https://elpais.com/mexico/2026-10-15/el-gobierno-de-jalisco-investiga-a-17-policias-por-el-uso-de-la-fuerza-durante-la-marcha-por-el-agua.html
- Kimutai, J. J., Lund, C., Moturi, W. N., Shewangizaw, S., Feyasa, M. y Hanlon, C. (2023). Evidence on the links between water insecurity, inadequate sanitation and mental health: A systematic review and meta-analysis. PLOS ONE, 18(5), e0286146. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0286146
