Cuando la pasión deportiva se convierte en un problema social
Cada cuatro años, el Mundial de Fútbol reúne a millones de personas alrededor de una misma emoción: la pasión por su selección. Las calles se llenan de colores, las familias se reúnen frente al televisor y las conversaciones giran en torno a goles, jugadores y resultados. Sin embargo, detrás de la celebración existe una realidad que pocas veces ocupa los titulares.
Diversas organizaciones internacionales y nacionales han alertado sobre un fenómeno preocupante: durante grandes eventos deportivos aumentan las llamadas de emergencia relacionadas con violencia familiar y violencia contra las mujeres. De acuerdo con datos difundidos por ONU Mujeres y la Red Nacional de Refugios, durante eventos deportivos masivos pueden registrarse incrementos de hasta un 30% en las llamadas de emergencia por violencia familiar. Asimismo, la Red Nacional de Refugios ha documentado aumentos de entre 15% y 20% en solicitudes de ayuda durante partidos de alta relevancia. (La Jornada)
Esto nos obliga a hacernos una pregunta incómoda pero necesaria: ¿qué ocurre para que un evento diseñado para el entretenimiento termine asociado con un aumento de conductas agresivas dentro de los hogares?
La respuesta no está en el fútbol. Está en cómo aprendemos a gestionar nuestras emociones, en las creencias culturales sobre la masculinidad y en las dinámicas de poder que siguen presentes en muchas relaciones.
El problema no es el fútbol: es lo que algunas personas hacen con sus emociones
Desde la psicología sabemos que las emociones no son el problema. Sentir alegría, tristeza, frustración, enojo o decepción forma parte de la experiencia humana.
Lo que marca la diferencia es la forma en que respondemos a esas emociones.
Cuando una persona deposita gran parte de su identidad, orgullo o sentido de pertenencia en un equipo deportivo, los resultados pueden vivirse de manera extremadamente intensa. Una derrota puede sentirse como una humillación personal; una decisión arbitral puede percibirse como una injusticia; una discusión deportiva puede convertirse en una amenaza al ego.
Sin embargo, experimentar frustración no conduce automáticamente a la violencia.
La violencia aparece cuando una persona carece de recursos saludables para regular sus emociones y decide canalizar su malestar mediante insultos, amenazas, intimidación o agresiones físicas hacia quienes la rodean.
En otras palabras: el enojo es una emoción. La violencia es una decisión.
Masculinidad tradicional: cuando el enojo se convierte en el único lenguaje emocional permitido
Para comprender este fenómeno es necesario incorporar una perspectiva de género.
Muchos hombres crecieron escuchando mensajes como:
- “Los hombres no lloran.”
- “No seas débil.”
- “Tienes que aguantarte.”
- “Los hombres resuelven solos sus problemas.”
Estos mensajes enseñan que expresar tristeza, miedo, vulnerabilidad o dolor es algo inaceptable.
Como consecuencia, muchas emociones terminan siendo reprimidas durante años.
¿Y qué ocurre cuando una persona no sabe identificar ni expresar lo que siente?
Frecuentemente aparece el enojo.
Desde la psicología se reconoce que la ira suele funcionar como una emoción secundaria. Es decir, detrás del enojo pueden existir sentimientos de frustración, inseguridad, vergüenza, impotencia o miedo.
Cuando una derrota deportiva activa estas emociones y la persona no cuenta con herramientas para gestionarlas, la agresividad puede aparecer como una forma equivocada de recuperar una sensación de control.
Por ello, el problema no es que los hombres sientan emociones intensas. El problema es que muchos fueron educados para creer que la única emoción que pueden mostrar es el enojo.
¿Por qué aumentan las llamadas de emergencia durante los eventos deportivos?
Las investigaciones y reportes de organizaciones especializadas señalan que los eventos deportivos masivos pueden actuar como detonantes de situaciones violentas que ya existían previamente.
Es importante aclarar algo: los partidos no generan violencia por sí mismos.
Lo que ocurre es que ciertos factores suelen coincidir:
- Emociones intensas.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Estrés acumulado.
- Expectativas poco realistas.
- Dinámicas familiares conflictivas.
- Creencias machistas relacionadas con el control y el poder.
Cuando estos elementos se combinan, el riesgo de conductas agresivas aumenta.
Por esta razón, organizaciones de protección a mujeres y familias han impulsado campañas como “La violencia contra las mujeres no es parte del juego”, buscando visibilizar que el deporte nunca debe utilizarse como justificación para agredir, intimidar o controlar a otras personas. (Red Nacional de Refugios)

El papel del alcohol: un potenciador, no una excusa
Uno de los factores más frecuentes durante eventos deportivos es el consumo de alcohol.
Desde el punto de vista psicológico, el alcohol reduce la capacidad de autocontrol, disminuye la inhibición y dificulta la toma de decisiones racionales.
Esto significa que una persona que ya presenta problemas de manejo emocional puede reaccionar de manera más impulsiva bajo sus efectos.
Sin embargo, es importante evitar explicaciones simplistas.
El alcohol no crea la violencia.
Lo que hace es disminuir los filtros que normalmente contienen comportamientos que ya existían.
Por ello, frases como “estaba borracho” no justifican ni eliminan la responsabilidad sobre una conducta violenta.
Señales de alerta que no deben normalizarse
Durante el Mundial y otros eventos deportivos es importante prestar atención a conductas que suelen minimizarse o justificarse como parte de la pasión deportiva:
- Gritos constantes hacia la pareja o familiares.
- Insultos durante o después de los partidos.
- Amenazas verbales.
- Destrucción de objetos.
- Intimidación física.
- Control excesivo sobre las actividades de otras personas.
- Agresiones físicas.
- Culpabilizar a otros por el resultado del partido o por el propio estado emocional.
Ninguna de estas conductas forma parte de una afición saludable.
La pasión por un deporte nunca debe convertirse en una amenaza para la seguridad o el bienestar de quienes nos rodean.
Herramientas prácticas para vivir el Mundial de forma saludable
1. Identifica tus detonantes emocionales
Pregúntate:
- ¿Qué siento cuando mi equipo pierde?
- ¿Qué pensamientos aparecen en esos momentos?
- ¿Cómo reacciono normalmente?
La conciencia emocional es el primer paso para prevenir conductas impulsivas.
2. Haz pausas antes de reaccionar
Si notas que tu nivel de enojo aumenta:
- Aléjate unos minutos.
- Respira profundamente.
- Sal a caminar.
- Evita discutir inmediatamente.
El cerebro necesita tiempo para salir del estado de activación emocional intensa.
3. Modera el consumo de alcohol
Disfrutar una reunión no requiere perder el control.
Consumir con moderación reduce significativamente el riesgo de reacciones impulsivas.
4. Separa tu identidad del resultado deportivo
Perder un partido no disminuye tu valor como persona.
Ganar tampoco te hace superior.
Recordar esto ayuda a mantener una perspectiva más saludable del deporte.
5. Habla de emociones, no solo de resultados
Aprender a expresar frases como:
- “Estoy frustrado.”
- “Me siento decepcionado.”
- “Necesito un momento para calmarme.”
puede prevenir conflictos y fortalecer las relaciones familiares.
Más allá del marcador: una oportunidad para reflexionar
El Mundial es una celebración global capaz de unir culturas, familias y comunidades enteras. Pero también puede convertirse en una oportunidad para observar aspectos de nuestra convivencia que normalmente pasan desapercibidos.
Cuando las llamadas de emergencia aumentan durante eventos deportivos, el problema no está en la cancha.
El problema aparece cuando la frustración se transforma en agresión, cuando el machismo sigue justificando conductas violentas y cuando el control emocional se sustituye por la intimidación.
Disfrutar del fútbol, celebrar una victoria o lamentar una derrota forma parte de la experiencia deportiva. Lo que nunca debe formar parte del juego es la violencia.
Porque ningún gol, ningún campeonato y ningún resultado valen más que la seguridad, la dignidad y el bienestar de las personas.
Referencias confiables
- Red Nacional de Refugios. “La violencia contra las mujeres no es parte del juego”. https://rednacionalderefugios.org.mx/destacada/rnr-lanza-campana-feminista-rumbo-al-mundial-2026-la-violencia-contra-las-mujeres-no-es-parte-del-juego/
- La Jornada. “Violencia familiar aumenta hasta 30% en eventos deportivos”. https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/05/26/sociedad/violencia-familiar-aumenta-hasta-30-en-eventos-deportivos-red-nacional-rede-refugios
- El Informador. “Organizaciones alertan sobre el aumento de la violencia contra mujeres durante el Mundial 2026”. https://www.informador.mx/mexico/mundial-2026-organizaciones-alertan-sobre-el-aumento-de-la-violencia-contra-mujeres-durante-la-copa-del-mundo-20260610-0056.html
- Red Nacional de Refugios y ONU Mujeres. Datos sobre incremento de llamadas de emergencia durante eventos deportivos.
- Mente Mujer. “¿Por qué los eventos deportivos aumentan la violencia de género?”. https://mente-mujer.com/copa-mundial-2026-por-que-los-eventos-deportivos-aumentan-la-violencia-de-genero/
- Imagenes de google.
