¿Por qué las vacaciones también pueden generar ansiedad?
Con la llegada del verano, las redes sociales se llenan de fotografías en la playa, viajes, conciertos, reuniones familiares y actividades que parecen sacadas de una campaña publicitaria. Mientras algunas personas disfrutan de estas experiencias, otras enfrentan una realidad distinta: trabajar, permanecer en casa, cuidar de sus familias o simplemente no contar con los recursos económicos para salir de vacaciones.
Esta diferencia puede provocar la sensación de estar “desaprovechando” el verano o de no vivirlo como “debería”. En los últimos días, especialistas en salud mental han advertido sobre la presión social de tener unas vacaciones perfectas y el impacto emocional que esto puede generar, especialmente cuando las expectativas están influenciadas por las redes sociales.
Desde la psicología, es importante recordar que descansar no siempre significa viajar, gastar dinero o mantenerse ocupado. El bienestar también puede encontrarse en el ocio, la calma y el tiempo dedicado a una misma persona.
El mito del “verano perfecto”
Las redes sociales suelen mostrar solo los momentos más agradables de las vacaciones. Sin embargo, rara vez reflejan el cansancio de organizar un viaje, las preocupaciones económicas, los conflictos familiares o el agotamiento que también pueden surgir durante esta temporada.
Cuando nos comparamos con estas versiones editadas de la realidad, es común experimentar emociones como:
- Culpa por no salir de vacaciones.
- Ansiedad por sentir que el tiempo “se está desperdiciando”.
- Frustración por no cumplir con las expectativas sociales.
- Tristeza al comparar nuestra realidad con la de otras personas.
- Sensación de fracaso al no vivir experiencias similares.
Este fenómeno está relacionado con la comparación social, un proceso psicológico mediante el cual evaluamos nuestra vida tomando como referencia la de otras personas. Aunque es una conducta natural, las redes sociales pueden intensificarla al mostrar únicamente los aspectos positivos de la vida cotidiana.

¿Por qué sentimos culpa cuando descansamos?
Vivimos en una cultura que constantemente asocia el valor personal con la productividad. Incluso durante las vacaciones, muchas personas sienten la necesidad de aprovechar cada minuto, visitar lugares nuevos, realizar actividades o compartir contenido que demuestre que están disfrutando.
Esto puede hacer que descansar, permanecer en casa o simplemente no hacer nada genere incomodidad o culpa.
Sin embargo, desde la psicología sabemos que el descanso no es un premio por haber trabajado lo suficiente; es una necesidad biológica y emocional que favorece procesos como la regulación de las emociones, la recuperación física, la creatividad y la disminución del estrés.
Las vacaciones también pueden ser diferentes
No todas las personas viven el verano de la misma manera.
Hay quienes trabajan durante toda la temporada, quienes cuidan a sus hijas e hijos, quienes atraviesan dificultades económicas, procesos de duelo, enfermedades o simplemente prefieren descansar en casa.
Ninguna de estas experiencias es menos válida.
Desde una perspectiva de género, también es importante reconocer que las mujeres continúan asumiendo una mayor carga de trabajo doméstico y de cuidados durante las vacaciones escolares, lo que puede dificultar que realmente tengan espacios de descanso. Hablar de bienestar implica reconocer estas desigualdades y promover una distribución más equitativa de las responsabilidades.
¿Cómo vivir un verano con mayor bienestar emocional?
Algunas recomendaciones que pueden ayudarte son:
- Limitar el tiempo de exposición a redes sociales cuando notes que comienzas a compararte constantemente.
- Recordar que las publicaciones muestran solo una parte de la realidad.
- Definir qué significa descansar para ti, sin seguir expectativas externas.
- Permitirte momentos de ocio sin sentir culpa.
- Buscar actividades accesibles que disfrutes, como caminar, leer, convivir con personas significativas o realizar alguna actividad creativa.
- Practicar la autocompasión cuando aparezcan pensamientos relacionados con la comparación o el “debería estar haciendo más”.
Herramientas
- Reflexiona sobre qué significa descansar para ti, más allá de lo que muestran las redes sociales.
- Reduce la comparación digital si notas que afecta tu estado de ánimo.
- Planea actividades que sean realistas para tus posibilidades económicas y personales.
- Prioriza momentos de descanso genuino, incluso si implican “no hacer nada”.
- Si la ansiedad, el estrés o la tristeza persisten, considera buscar acompañamiento psicológico.
Conclusión
Las vacaciones no tienen que parecerse a las de nadie más para ser valiosas.
El bienestar no depende del destino, del presupuesto o de la cantidad de fotografías que compartimos en redes sociales. También puede encontrarse en una tarde tranquila, una conversación con alguien importante, un momento de descanso o la oportunidad de desconectarnos de las exigencias cotidianas.
Este verano, quizá la mejor decisión no sea hacer más, sino permitirnos descansar sin culpa y recordar que nuestra salud mental también merece unas vacaciones.
Referencias
Cadena SER. (2026, 20 de julio). El verano no tiene que ser perfecto: el impacto de la presión social en la salud mental. https://cadenaser.com/galicia/2026/07/20/el-verano-no-tiene-que-ser-perfecto-uxia-dominguez-alerta-sobre-la-presion-social-y-el-impacto-en-la-salud-mental-radio-coruna/
American Psychological Association. (2023). Stress effects on the body. https://www.apa.org
Festinger, L. (1954). A theory of social comparison processes. Human Relations, 7(2), 117-140.
World Health Organization. (2022). Mental health: Strengthening our response. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-strengthening-our-response
Imagenes obtenidas de canva.
